Hasta que no te jugás las alas no hay cielo que valga la pena...

8.8.10

Avestruces - Fujimoti, Yasuo (Japón, 1928)


“Me he vuelto una avestruz así que ven a verme,” dijo un amigo recién incubado. Yo hice un cubo de gelatina rellena con varias clases de crema, me puse un sombrero para protegerme de la arena, caminé una larga vía, y llegué de visita. Al instante escuché la réplica, “Bien, arrástrese adentro por favor” en Lengua Avestruz; mi cuello se estiró considerablemente, mi boca se ahusó, y mis nalgas también se expandieron.
Tuvimos un diálogo ruidoso, ambos dejando correr lágrimas por nuestras miserias.
Ese fue un día en que la arena perforó mis ojos.

2 comentarios:

Marlene dijo...

Asi es justamente como me siento ahora... como un avestruz.
:(

Que precioso escrito nenita, da para reflexionar un buen rato.

Mis respetos
Mar

India dijo...

mmm...a mi me gustari ser una avestruz...croe q tendria menos problemas...